sábado, 14 de abril de 2018

Instante

El iniciar un nuevo día, con besos profundos, caricias y un par de cosas bonitas, no siempre se puede lograr. Hay momentos de los cuales se deben de disfrutar, aceptamos tal cual son, con esa alegría o frustración.

A lo mejor es un buen inicio, tal vez pueda ser lo contrario. En algún momento sabré la verdad o quizá no. En este punto, lo que importa a lo mejor es el sentirse bien, no dejarse opacar por aquellos malos momentos.

Dando un giro a esoa recuerdos, se se sienta nuevamente en el presente, su último momento yace en aquella camilla del hospital, canalizado por un dolor bajo muy fuerte, intentando pasar una buena noche sin que los doctores pasen seguido a revisar cómo se encuentra, mirar su inflamación. Viendo todo en matices sepias, sin querer caer en cuenta de en qué momento llegó allá y cómo es que pudo caminar y haber aguantado tanto.

Un par de canciones suenan en su cabeza estando acompañado de los pacientes de las otras camillas, mientras juega con su canalización al ver subir y bajar la sangre de su brazo, por el tubo del suero.

¿Ese momento que tan marcado será? ¿Qué tanto influirá en sus cosas a seguir? ¿Al final será necesario la operación? preguntas absurdas le rodeaban la cabeza, y todo por ese vació y ausencia de compañía, el recordar la muerte reciente de su mascota querida.

Saber que sería trasladado a otro hospital lo puso contento, el saber que viajaría en ambulancia y con la sirena encendida era algo nuevo, un momento único que quizás jamás volvería a repetir. La para-medica al preguntarle si antes lo había transportado le dio gracia, ya que era la primera y última vez en que vería a esa mujer. Sonaron las sirenas y todo empezó a moverse de forma tan anormal, ese sonido aturdente, repetitivo le molestaba, dejar ir todo en ese momento fue tan necesario, tan requerido para poder descansar y olvidar ese malestar que llevaba. pasar unos cuantos minutos en esa ambulancia se estaba volviendo aburridor, el dormir y despertar al haber sentido que fue mucho tiempo y realmente iban unos pocos.

Prefería haberse quedado en el hospital anterior a tener que ir a ese nuevo, haber sentido ese viaje lleno de huecos por partes, las vueltas tan cerradas que hacía el conductor y esa camilla se movía mucho, el salir del carro y sentir ese frío tan penetrante de esa ciudad, de ese parque que estaba al frente de aquel hospital.

Bien unas cuantas horas más en otro hospital, ser transportado en silla de ruedas le parecía tan gracioso, no reaccionaba al comprender que no podía caminar bien por si mismo.

Volvía a preguntarse ¿Qué tanto influirá, realmente es necesario la operación, sino lo es, tendrá consecuencias fuerte para su futuro?

¿Por qué yacía ahí? Todo en su mente estaba siendo absorbido por ese momento en que pasaba. Sus días en que estaba hundido en alcohol volverían, dejaría una construcción en la que pensó le iría bien, a medias.

Su calma estaba siendo vencida, su impaciencia estaba saliendo a flote, su limite a la vueltas de los minutos en su reloj, en su celular, en su cabeza ese tic-tac-tic-tac repetitivo, por mas ruido en esa sala de espera, en esa camilla. Lo único que le sonaba fuerte era ese reloj.

By: Jim...

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